El Union Berlín, el recién ascendido en Alemania que protesta contra el fútbol-negocio

Fiel defensor del fútbol popular, debutó con derrota en la Bundesliga a manos del RB Leipzig, el club más odiado

Poco podían imaginar los aficionados del Union Berlín, cuando soñaban con jugar algún día en la Bundesliga, que los primeros minutos de su equipo en la élite del fútbol alemán estarían marcados por el silencio. Durante un cuarto de hora contuvieron la emoción como pudieron en su propio estadio. Permanecieron inmóviles, sin decir una palabra. El motivo consideraron que era de peso: la muerte del fútbol.

Ya lo habían hecho en el 2014, cuando militaban en la segunda división y recibieron, como ayer, al RB Leipzig, un club antagónico, totalmente opuesto a lo que predican, odiado en toda Alemania. Tradición, identidad y valores en contraposición a maniobras empresariales propias del fútbol moderno encabezadas por Dietrich Mateschitz, creador de la marca de bebidas energéticas Red Bull. De ahí las siglas camufladas en el nombre oficial (RasenBallsport Leipzig).

Caprichos del calendario, ambos volvieron a encontrarse, ahora en la primera jornada del campeonato. “Duele tener que celebrar nuestro estreno en este contexto. Sin embargo, es una gran oportunidad para demostrar que somos un triunfo para la Bundesliga porque estamos preparados para luchar por nuestros valores y nuestra cultura de club”, rezaba un comunicado del Union-Ultras, su grada de animación más concienciada socialmente.

Y es que el Union Berlín es el club de la clase trabajadora, proveniente originalmente del sector metalúrgico, y en el que impera un fuerte vínculo comunitario, una especie de St Pauli a la berlinesa. Fueron los propios hinchas los que en el 2004 lo rescataron de la bancarrota. Los mismos que, cuatro años después, remodelaron la mayor parte del Alte Försterei en 300 días. Obviamente sin ver un solo euro. Les valía con sentirse partícipes de su nuevo hogar en medio de un bosque situado en la parte oriental de la ciudad.

Entre los más conocidos de la plantilla están Felix Kroos (más por el nombre), hermano del futbolista del Real Madrid, y Neven Subotic, ex del Dortmund, quien aplaudió la iniciativa de su nueva afición ante el Leipzig, un club con apenas diez años de vida que a base de talonario –aunque alejado del derroche descontrolado de magnates y jeques– ha construido un proyecto sólido. Mateschitz eligió la ciudad más poblada del este del país para comprar un club de la quinta división hasta llevarlo a la Champions. El toro embistió todo lo que encontró por delante, lo cual generó un enorme rechazo, sobre todo en equipos de la zona que vieron desnutridas sus canteras por promesas económicas ostentosas.

El resultado final del encuentro fue lo de menos: 0-4. Curiosamente el Leipzig, ahora entrenado por el joven Julian Nagelsmann (32 años) que ya triunfó en el Hoffenheim, respondió a la protesta del cuarto de hora de silencio… marcando su primer gol justo unos segundos después.

Fuente: La Vanguardia




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