La preocupante cantidad de plástico del Océano: más de 1 millón de kilómetros de basura nos amenazan

#Destacada – Equivale a tres veces la superficie de Francia. Si no cambiamos esto, para el 2050 habrá más plástico que peces en el mar.

El mar. Esa gran masa azul que cubre la mayor parte de la superficie del planeta tierra. Sobre él, flotan los continentes y viven especies de algas, peces, crustáceos y otros animales fantásticos de los más variados. Y, por supuesto, nos ha dado a las personas la contemplación y la capacidad de conocer la belleza. El poeta chileno Vicente Huidobro escribió un poema titulado “Monumento al mar” que dice:

“Paz sobre la constelación cantante de las aguas. Entrechocadas como los hombros de la multitud. Paz en el mar a las olas de buena voluntad. Paz sobre la lápida de los naufragios. Paz sobre los tambores del orgullo y las pupilas tenebrosas”.

Suena hermoso. Pero desgraciadamente la realidad actual del mar es bastante distinta a las pacíficas olas, y a la dolorosa presencia de los naufragios como lo único que interrumpe ese paisaje tan parejo.

Matthew Chauvin

Una llanura llena de agua y plástico

En 2017, un muchacho holandés de apenas 18 años llamado Boyan Slat fue el responsable de la mayor limpieza que ha visto el mar en su historia. Esta obra, que no esperaba obtener beneficio económico y consiguió el apoyo de varios países, y multimillonarios que se consagraron como filántropos firmando cheques gigantes, logró convertirse en toda una fundación, a la que bautizaron como Ocean Clean Up. 

The Ocean Clean Up

A pesar de la hermosa intención de Ocean Clean Up, la organización del joven Slat y un grupo de destacados científicos de 6 universidades, hoy solo son portadores de malas noticias. En un informe publicado en la prestigiosa revista Scientific Reports, dieron a conocer los preocupantes niveles de contaminación que está acumulando el océano Pacífico. Desde el titular, los pronósticos se muestran tan potentes como desesperanzadores. Según la publicación la cantidad de plástico que hoy flota sobre las aguas del Pacífico, es equivalente a tres veces la superficie total de Francia. Esto reúne más de un millón 400 mil kilómetros cuadrados. Solo de basura. Anteriormente, organizaciones que buscaban cuidar la integridad de las aguas del océano Pacífico habían realizado una estimación que buscaba determinar cuánta basura había, pero sus números estaban bastante alejados de la verdad. Calcularon que el plástico sobre el agua era 16 veces menor a lo que es en realidad.

La investigación de Ocean Clean Up y los científicos invitados duró cerca de tres años completos. Para llevar a cabo su efectivo método de conteo de basura, consiguieron 30 barcos. Todos ellos cruzaron de manera simultánea el océano, y se les asignó una zona diferente. Con la ayuda de dos aviones de exploración, se hizo aún más posible la tarea de medir la gran masa de basura que se concentra entre las costas de Hawái y California (zona que ha sido determinada como la que concentra más plástico en todo el planeta Tierra).

The Ocean Clean Up

Después de publicar el informe, la segunda conclusión a la que se llegó fue la inminente necesidad de organizar una limpieza, tarea que comenzará este mismo año, y a la mayor velocidad posible.

Contar cada porción de materia

La minuciosidad del estudio fue realmente impresionante. Lo primero que arrojaron sus resultados, fue que la porción de océano que cubre la distancia entre Hawái y California alberga 1,8 billones de objetos plásticos. Un 8% de ellos medían menos de 5 milímetros. Se determinó que las zonas contaminadas han ido creciendo de manera exponencial desde los primeros estudios, hechos en los años ’70. Ahora, el arduo desafío para Ocean Clean Up, será quitar del mar el 50% de toda esta basura.

The Ocean Clean Up

La batalla británica

Por otro lado, los Estados también han tenido sus propias obligaciones, y han cumplido un rol importante a hora de decidir y legislar sobre políticas públicas cuyas decisiones atañen al destino del océano. En Inglaterra, por ejemplo, la Reina Isabel prohibió el uso de pajitas y botellas plásticas en todas las residencias reales. Esta concientización se generó mediante una serie documental de la BCC. En su último episodio, se hablaba sobre el impacto ambiental que estaba provocando la contaminación marítima. A ese último episodio le siguieron cambios de políticas en canales de televisión, radios, en casas particulares y en el palacio real. 

De a poco, las medidas impulsadas por la BBC y la reina, fueron llegando hasta el pueblo. Algunos tomaron la decisión de renovar la abstinencia que propone la cuaresma, y pasarse de no consumir carne a no utilizar elementos plásticos.Se inventó el hashtag #PlasticFreeLent (CuaresmaSinPlástico). Algunas personas resaltaron lo difícil que era llevar una vida sin utilizar plástico, pero no a modo de queja, sino resaltando el hecho de que en todos los establecimientos de venta se utilizaban envoltorios y bolsas plásticas. Entonces, el cuestionamiento llegó mucho más arriba: simplemente, no hay que comprar en esos lugares.

The Ocean Clean Up

Ahora, la gente protesta contra el plástico y ataca sus envases. Se ha generado una comunidad abierta de gente anti-plástico, y amenazan constantemente a los comercios que lo utilizan. Si no se llegan a acuerdos mediante términos razonables, aseguran que eliminarán el plástico por la fuerza.

Fuera de las acciones ciudadanas y privadas, el propio Gobierno británico también se decidió a hacer un estudio, al que titularon “The future of the sea”(El futuro del mar), y trata sobre los productos plásticos flotando sobre las aguas. Según los resultados de este, la cantidad de plástico de todo el océano podría triplicarse en tan solo una década. 

The Ocean Clean Up

En el estudio, los investigadores acuñaron el término “ceguera marítima” para designar a nuestra época. Lo utilizan para referirse, precisamente, al poco interés que existe por parte de la comunidad científica en el estudio minucioso del mar. La Humanidad, en general, parece estar poco interesada en explorar y cuidar sus mares. Solo por el hecho de tenerlo cerca, le parece un bien que se renueva en sí mismo, y puede desecharse durante algunas generaciones. El estudio, de hecho, arrojó que la especie humana ha invertido más dinero y tiempo en la carrera espacial que en conocer los ecosistemas marinos. En conclusión, el mapa oceánico se ha explorado menos que Marte.

Una última duda

Parece ser que, a pesar de que intentemos e intentemos descontaminar y salvar la vida de las especies en el mar (de nosotros mismos), sin un real cuestionamiento no hay posibilidad de mantener la buena salud de las aguas.Es necesario que, como los ingleses, comencemos en un nivel micro: preocupémonos por lo que consumimos nosotros mismos. Evitemos papeles plásticos, envolturas para las verduras, llevemos nuestras propias bolsas de tela a los supermercados. Evitemos comprar esa horrible fruta trozada, y dispuesta elegantemente en bolsas “desechables”. Démonos cuenta de qué es lo que le dejamos al mundo.

Contenido encontrado en el estómago de una tortuga marina. Foto: The Ocean Clean Up

Que el mar vuelva a ser esa constelación cantante llena de paz.

 

 

 

fuente.upsocl




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