Pesca ribereña al borde del colapso: Líder cooperativista

Pesca ribereña al borde del colapso: Líder cooperativista

 Tras haberse mantenido como uno de los principales pilares de la economía guaymense durante casi 30 años, la pesca de ribera hoy en día se encuentra a punto del colapso por la escasez de camarón, la falta de inspección y vigilancia y de apoyos.

Este año, a diferencia de los anteriores, no se implementó la Inspección y Vigilancia en la costa de Guaymas y Empalme porque no llegaron recursos para pagarles el diesel y la gasolina a los armadores y pescadores del sector social de bahía que participan.

El líder cooperativista, José de Jesús Presiche Olachea, señaló que todavía en los años noventa no tenían necesidad de pedir apoyos a los Gobiernos federal o estatal para adquirir motores, artes de pesca o reparar las pangas, porque la actividad generaba lo suficiente para que cada cooperativa asumiera los costos.

Apuntó que hasta los años ochenta, los hombres de mar pescaron en la bahía, sin necesidad de salir del canal de navegación, porque no estaba azolvada por drenaje, los desechos que vierten barcos camaroneros y sardineros, así como Petróleos Mexicanos.

“Antes no había Institutos de Pesca, la bahía no está azolvada, ahí es donde pescábamos los viejos, no había necesidad de ir tan lejos, el camarón estaba aquí a nuestro alcance, pero luego la azolvaron, la llenaron de drenaje, desechos de los barcos, de Pemex, y todo se vino abajo”, aseguró.

Las pangas, resaltó, antaño salían en el mes agosto, antes de iniciar la temporada de huracanes, y eso les permitía pescar en un mes hasta 350 toneladas entre Guaymas y Empalme, en tan sólo 15 días, y hoy en día, esa producción la registran en cuatro o cinco meses.

“Cuando el Gobierno tomó el control del sector pesquero, al pescador ribereño lo fue haciendo a un lado hasta que en el sexenio anterior lo desapareció prácticamente del esquema de apoyos, favoreciendo a los productores grandes, a los ricos”, acusó.

Al iniciar esta administración, señaló, los pescadores ribereños tenían la esperanza de que las cosas mejorarían en la actividad, sin embargo al conocer los presupuestos destinados para 2019 y 2020 en investigación, inspección y vigilancia y ordenamiento pesquero, la perdieron.
Fuente:El imparcial

Herman Ayala

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