Primera pintora del Renacimiento vuelve a la luz tras siglos de olvido

Primera pintora del Renacimiento vuelve a la luz tras siglos de olvido

Mujeres restauradoras que sacan del olvido a mujeres artistas: es la idea tras la asociación Advancing Women Artists (AWA), que ha permitido exponer al público por primera vez la monumental «Última Cena» de la artista del Renacimiento Plautilla Nelli, una de las primeras pintoras conocidas.

Esta «obra maestra«, un gran cuadro de 7 metros de largo y «gran complejidad», cuelga ahora en el Museo de Santa María Novella (Florencia), tras pasar siglos oculto en el refectorio de un monasterio dominico, explica la directora de AWA, Linda Falcone.

Sor Plautilla pasó su vida entre los muros de un convento, y aprendió a pintar de forma completamente autodidacta, pero aun así «se atrevió» a realizar un cuadro de este calibre, una «Última Cena» que solo creaban los hombres «en el punto álgido de su carrera para demostrar su maestría», continúa Falcone.

Nelli dejó su impronta en una firma de gran tamaño, en la que se lee «orate pro pictora», «rezad por la pintora», lo que se considera la primera mención conocida a una artista en femenino en el Renacimiento, y que AWA tomó como una «apelación al futuro» para recuperar el cuadro y que no se olvidara su mensaje.

UNA ÚLTIMA CENA LLENA DE SORPRESAS

Tras cuatro años de trabajo y 220 000 euros recaudados gracias a donaciones individuales, la «Última Cena» vuelve a lucir con todo su esplendor, ya que deficientes restauraciones anteriores y un pésimo estado de conservación lo habían «perjudicado gravemente», cuenta la restauradora Rosella Lari.

Para poder financiar los trabajos, la ONG puso en marcha la iniciativa «adopta un apóstol», que permitía financiar a cada persona la recuperación de cada uno de los doce acompañantes de Jesús, aunque fue más difícil que alguien aportara dinero a Judas, reconoce Falcone.

Su asociación ya había empezado a restaurar obras menores de Plautilla Nelli a partir de 2006, pero esta era la «obra maestra» de la religiosa, un trabajo que para Lari ha sido «muy largo y complejo» pero también muy «bello».

Gracias a esta nueva vida para la «Última Cena» se han podido apreciar detalles antes ocultos, como una «descripción anatómica muy atenta», lo que se ve en unas manos perfectamente definidas y que cobra más valor aún cuando Nelli, como mujer, nunca pudo estudiar anatomía como los demás artistas.

La pintora decidió representar el momento en el que Jesús desvela que Judas le ha traicionado, de manera que puede mostrar «la reacción emotiva de cada santo», y alejarse de una representación estática, señala Falcone.

Según Lari, la religiosa florentina probablemente se había inspirado en representaciones de la Última Cena más famosa de todas, la de Leonardo da Vinci, pero la de Nelli tiene características propias, como un papel central de Judas, sentado frente a Jesús, o una detallista naturaleza muerta a lo largo de toda la mesa.

UNA PIONERA EN LA FLORENCIA DE LOS MÉDICI

Aunque Nelli, como tantas otras artistas, haya caído en el olvido en los últimos cien años, en el siglo XVI tenía una gran fama, y el historiador contemporáneo a su tiempo Giorgio Vasari contaba que «en las casas de los caballeros en toda Florencia hay tantas imágenes, que sería tedioso intentar hablar de todos ellas».

«Es importante hablar del éxito que tenían para que el público pueda ver modelos de mujeres exitosas», reivindica Falcone, quien con su asociación ha restaurado ya 66 obras de pintoras.

En el interior del convento florentino de Santa Catalina de Siena, Nelli consiguió crear un «verdadero taller» en el que trabajaba junto con ocho otras monjas y vendía sus codiciadas obras a los nobles de la ciudad, desafiando la norma que prohibía pintar profesionalmente a las mujeres.

«Era una persona extraordinaria, una maestra de pintoras y una mujer muy fuerte y decidida», asegura Falconi, quien destaca que Nelli, «sin estudios de anatomía, no solamente pinta a un hombre, sino a trece, y en una composición bastante complicada».

Para AWA, rescatar el patrimonio artístico creado por mujeres no es importante solo desde un punto de vista cultural, sino también social: sirve para «comprender mejor el contexto de lo que significaba ser mujer».

Falcone cree que «la percepción de las mujeres en el arte está cambiando», ya que hace doce años, cuando se creó AWA, «ni siquiera había una lista de mujeres artistas».

Herman Ayala

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