ROSITA LUCHÓ POR SALIR ADELANTE PERO NO LO LOGRÓ Y SE QUITÓ LA VIDA

Mara Romero escribió lo siguiente🥺:

Me avisaron que murió Rosita, ella eligió irse por la puerta más fácil, esa que se cierra para siempre sin vuelta atrás, antes de ello le pidió a su hermana le avisaran a las muchachas del CERESO, a sus hermanas del CERESO, si, en su último suspiro la Rosita pensó en ellas, en la única familia que conoció y que tanto la quisimos.

Por casi 8 años Rosita estuvo encerrada en el CERESO pagando una culpa que no fue de ella, las adiciones la tuvieron en el lugar equivocado, ni cuenta se dio cuando llegó al CERESO, ni supo

¿Por qué? hasta después de meses cuando se recuperó.

De su inocencia nunca hizo alarde se sentía culpable por su adicción, pero yo lo supe de puño y letra de los mismo hijos de puta que cometieron el delito y me decían hasta eso que tristes

-pobre morra ni sabía que ondas y también jalaron con ella-

Rosita espero los 8 años y en estos fue bailarina del Ballet Tetabaikte, actriz de varias obras de teatro y performera, sus textos aparecen en varias antologías, pero sobre todo fue una gran amiga, niña linda ingenua y víctima de la ignorancia. Ella quería ser feliz, ella quería ser mejor persona y lo era, es curioso cuando algunas veces se va alguna y todas aplauden en la cárcel, pero no porque se va, si no porque ya no la van tener jodiendo de lo cabrona que a veces son las morras, porque la verdad es que aquí tenemos de todo, plebes buena gente y algunas peores, gente peligrosa y gente que entiende y trata de cultivarse. La Rosita fue la mejor, de esas que todas queríamos, la que me esperaba todos los dias y gritaba – plebes ya llegó la mara salgan a saludarla-

ese era su grito siempre, cuantas cosas lindas vivimos y tejimos con ellas, por eso la Rosita se le quiere y se le va querer aunque ya

nunca más este, por eso se le lloramos cuando salió porque la íbamos a extrañar pero queríamos que fuera feliz.

Alguien se le ocurrió cuando aún estaba encerrada que casándola podía mejorar su vida, en contra de mi opinión (quién soy yo después de todo) la Rosita se nos casó con un señor de fuera, y es que ella quería una familia, darle a su hija cuando saliera un hogar, a la linda Brisia de solo 11 años en aquel tiempo, una hija que ya descubría peligrosamente la vida y resentía la ausencia de la madre. Yo Miraba a veces a la Rosita regresar de la conyugal y siempre le pregunta si era feliz, ella sonreí y me decía

– no se preocupe Mara estoy bien – ser feliz incluía para ella tenis nuevos, cariño de conyugal y sobre todo alguien que se interesara en ella.

¿Qué otra felicidad conocía? después de todo.

La Rosita salió del CERESO no hace ni dos años, la vi varias veces afuera apoyándola con el problema de su hija, aún estaba con el esposo y se notaba que luchaba por acomodar sus piezas rotas por ser feliz, pero se podía ver en sus ojos que las cosas no estaban bien.

Hoy me dicen que se quitó la vida, las plebes en el CERESO lloran le lloran con sinceridad como le lloro yo, le lloro con rabia, con impotencia, con desesperación, ¿Qué esperábamos? si la Rosita no tenía herramientas más que su voluntad anémica de una niña veinteañera que apenas sabía leer, que le costaba retener por el daño de las drogas que solo tenía las ganas la ilusión de ser feliz y ser mejor ¡!!

¿Qué estamos ofreciendo?

¿Qué queremos lograr encerrándolas sin una apoyo emocional? cobrándoles la educación, con médicos indiferentes sin humanidad, sin una ayuda psicológica, sin un seguimiento para que al salir se integren realmente a la sociedad?

Basta de piches discursos vale madres, de falsas reuniones que no te llevan nada, que se junte gente especializada psicólogos, sociólogos, verdaderas trabajadoras social no como las que tenemos aquí en el CERESO que no entran desde antes de la

pandemia y se enferman para que las incapaciten porque les dan asco las plebes y es neta que me aleguen y no pongo nombre porque de plano; que se junten en un concilio para ver que herramienta que dinámicas reales y coherente se van aplicar a las plebes… hay muchas instituciones que pueden ayudar el dinero no es un pretexto es suma de voluntades y para ejemplo vean todo lo que hemos logrado con la Letra Escarlata.

Déjense de pendejadas y actúen. La Rosita no es un caso aislado, una de sus compañeras se ahorco también, habían salido al mismo tiempo.

¿Qué nos dice todo esto?

Que estamos valiendo madres con todo el rollo de la reinserción social, que estamos mal, que necesitamos reunir fuerzas, hacer alianzas para lograr verdaderas conversiones, que al encerrarlas culpables o inocentes también el alma se parte y así descompuestas más que al principio salen rotas las aventamos a una libertad ficticia y esperamos vuelvan a funcionar como “personas normales “el sistema apesta de mal.

Rosita este mundo no te merecía, no te entendía hija, te vamos extrañar estas alas ya no serán de papel te lo prometo, estarás con Dios tendrás la paz que tanto buscabas y siempre siempre estarás en nuestros corazones siempre.